El nuevo estudio Energy Trends sobre tendencias del sector muestra cómo las organizaciones redefinen sus prioridades y su cultura frente a un escenario de transición, presión regulatoria y cambio tecnológico acelerado.
NTT DATA, líder global en AI, negocios digitales y servicios tecnológicos, presentó su estudio Energy Trends, un análisis que explora cómo las empresas del sector energético están redefiniendo sus fronteras tecnológicas, operativas y de mercado frente a un contexto de transición hacia modelos más sostenibles, presión regulatoria, tensiones geopolíticas y cambio tecnológico acelerado. En este escenario, la innovación deja de ser una iniciativa aislada para convertirse en una arquitectura estratégica que combina decisiones, estructuras, capacidades y vínculos con el ecosistema, y que define el posicionamiento futuro de cada organización dentro del sector.
El informe señala que la transformación digital ya no puede abordarse como un proyecto a futuro ni como una suma de pilotos desconectados, sino como un habilitador estructural del negocio energético. El foco se desplaza hacia innovar con propósito: modernizar infraestructuras, aprovechar los datos para mejorar la toma de decisiones y escalar tecnologías avanzadas, como la IA, que permitan optimizar procesos críticos a lo largo de la cadena de valor, capturar eficiencia operativa y generar impacto sostenible más allá del corto plazo.
En efecto, la innovación en el sector energético enfrenta desafíos que implican asumir riesgos informados, identificar oportunidades fuera del core del negocio, articularse con actores del ecosistema y construir capacidades internas que permitan escalar con velocidad, equilibrando resultados de corto plazo con apuestas estratégicas de largo alcance.
El estudio identifica diez desafíos estructurales que condicionan la efectividad de los modelos de innovación. El prioritario es el equilibrio entre la autonomía de los equipos y las prioridades del negocio, identificado como tal por el 21% de las empresas del sector. Le siguen la medición del impacto estratégico de la innovación y posicionar la innovación como motor estratégico, ambas con 14%, y la capacidad de escalar más allá de los pilotos, con 7%.
Los otros desafíos son evolucionar hacia modelos de vinculación con las startups, anticipar y guiar la innovación en escenarios de cambio, definir cuándo liderar en términos tecnológicos, balancear la innovación incremental con la disruptiva, transformar la cultura para impulsar la innovación y decidir qué construir internamente y qué desarrollos impulsar a través del ecosistema.
NTT DATA presenta en Energy Trends un framework de innovación que sintetiza la mirada integral sobre cómo las empresas del sector abordan la innovación en el actual contexto. A través de cinco pilares (estrategia, estructura, cultura, métricas y ecosistema), el modelo refleja que innovar es una capacidad que debe estar alineada al negocio, respaldada por la organización, medida por su impacto y conectada con un ecosistema cada vez más amplio. Esta visión permite entender dónde están hoy las compañías y qué decisiones son necesarias para convertir la innovación en un motor real de competitividad y sostenibilidad.
Al mismo tiempo, se analizan los cinco niveles de madurez entre las organizaciones del sector: emergente y reactivo (innovación puntual sin estructura ni foco estratégico), funcional e incipiente (unidad básica con primeros procesos dependientes del negocio), alineado e integrado (innovación vinculada a la estrategia pero sin autonomía), autónomo y estratégico (la evolución del anterior) y orquestador e influenciador sistemático (lidera el ecosistema y escala soluciones con impacto sistemático).
Respecto de los focos de inversión en startups energéticas, se observa una reorientación hacia tecnologías capaces de impulsar la descarbonización sin resignar escala industrial. Las tecnologías asociadas concentran más del 35% de la inversión. En paralelo, se observa una mayor diversificación hacia capacidades transversales y nuevos servicios, junto con una fuerte apuesta tecnológica en hidrógeno, captura y almacenamiento de carbono, combustibles sintéticos, biocombustibles y digitalización industrial. Este patrón de inversión no responde solo a objetivos ambientales, sino a la búsqueda de ventajas competitivas sostenibles, nuevas cadenas de valor y una mayor resiliencia frente a riesgos regulatorios y geopolíticos, configurando una cartera más equilibrada donde innovación y escalabilidad avanzan en conjunto.
“El sector energético atraviesa una transformación profunda que exige una mirada integral: tecnología, personas y sostenibilidad deben avanzar de forma coordinada para generar impacto real y sostenible en el tiempo”, señaló Héctor Pinar, Global Head Energy & Utilities de NTT DATA. “La adopción de nuevas tecnologías requiere no solo inversión, sino también una cultura organizacional preparada para integrar innovación, datos y sostenibilidad como parte del ADN del negocio”, agregó.
Este estudio refuerza la importancia de contar con análisis especializados que permitan comprender las dinámicas del sector y anticipar tendencias clave. En ese sentido, NTT DATA consolida su rol como socio estratégico de las organizaciones energéticas, acompañándolas en la definición e implementación de estrategias que combinan innovación tecnológica, eficiencia operativa y visión de largo plazo.